El Congreso se hinca ante la tormenta.

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Después de que Pedro Flota defendiera el blindaje de Borge como si su vida dependiera de eso, después de que él mismo viera la turba embravecida por proteger al mayor delincuente que ha visto el estado, aun así se escudó en la legalidad; declarando que cada punto y coma de su paquete de reformas estaba dentro del cauce de la ley.

La farsa se hizo evidente cuando el vocero de la República en rueda de prensa nacional hizo pública la acción de inconstitucionalidad que la PGR promovió en contra de dicho blindaje.

¿Dónde está hoy Pedro Flota? Nos aseguró que todo lo que hacían estaba de acuerdo a la ley, su lengua siempre ágil (y embustera) no ha dado declaración, no ha pedido perdón como Peña Nieto acaba de hacer.

Morirá antes de reconocer su error ante los ciudadanos.

Es el actual Congreso de Quintana Roo epitome de la cerrazón e ignorancia, es la antinomia de una institución democrática. Hitler, Mussolini y Stalin hubieran estado satisfechos con un Congreso tan servil. Posiblemente Borge los tenga en su agenda personal para asistirle como camareros en fiestas y convivios.

Y hoy, ante las nuevas indicaciones de su jefe, líder, mesías y progenitor Borge, han dado marcha atrás a sus “legales” reformas.

Esperar a que alguien del Congreso salga a reconocer sus errores, o que reconozca las razones ilegales e ilegitimas del paquete de impunidad es imposible (los haría cómplices confesos), aunque no exista una sola alma en Quintana Roo o en México que no sepa las intenciones de tales reformas.

Los integrantes del Congreso juegan con la estupidez, ese es su escudo, se defienden haciéndose pasar por personas infrahumanas que no tienen la compresión para entender lo que todo México ve, o esperan que los ciudadanos seamos tan estúpidos para no saber qué hacen.

El filósofo israelí Avishai Margalit cree que una “Sociedad Justa” es casi imposible de lograr, por lo que acuñó el término “Sociedad Decente”, el cual responde a una sociedad en donde las instituciones no humillan a las personas, y aunque no se llegue a generar una sociedad completamente justa, se logra un nivel de vida aceptable. Aquí en Quintana Roo las instituciones existen para humillar a las personas, y el Congreso es el principal ejemplo, no hay comunicación, no hay respeto de ellos con nosotros, esperan de nosotros ingenuidad, estupidez y pasividad.

Qué bueno que dan marcha atrás a parte del blindaje, pero jamás lo hubieran hecho por cuenta propia, son la marioneta de Borge; y esté les tiene metida la mano tan adentro que no hay manera de reconocer una acción particular (unilateral) del “Honorable” Congreso de Quintana Roo.

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