La muerte de Isaías Capeline, una prueba más del vacío en el poder político.

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La muerte de Isaías Capeline ha levantado un sinfín de suposiciones; algunos comentan que pudiera ser a causa de sus nexos con el crimen organizado, también hay otra versión de que incluso pudo ser un trabajo interno (institucional), o tal vez fue un mensaje para el propio gobernador. La verdadera razón jamás podrá ser revelada con un nivel de certeza irrefutable, siempre quedará un tufo de duda sobre los verdaderos motivos que dieron lugar a su ejecución.

Lo que sí confirma este suceso es un enorme vacío del poder político en el estado, y sólo es parte de una serie de circunstancias que se van hilando camino a la transición. No es como ha comentado el dirigente estatal del PRD, de que Quintana Roo se está convirtiendo en: “tierra de nadie”, la sociedad funciona, la gente trabaja, pero hay un “tiempo fuera” en las instancias del poder político estatal; ya que no son creíbles ni funcionales, el teatro del gobernador ha caído, y los alfileres que sostenían las instituciones esperan un cambio urgente, estamos en puntos suspensivos pero no en un prologo de la anarquía.

Borge ha de pensar que la “legitimidad”, la “representatividad” y semejantes conceptos son parte de un cuento popular para que exista una clase gobernante (la gente que vive encima de la prole, según él), y no entendió nunca que el cimiento y orden social se sujetan de estas condiciones clave.

Así que Borge, sin legitimidad, esta trastocando los puntos más sensibles de la estructura política local y nacional con acciones que son motivo de burla y asco colectivo. Es decir, su carácter de gobernador no es sostenible, no tiene fuerza política porque su periodo sólo caminó en base a un poder económico ilegal (el saqueó del erario público).

Jamás hubieran atentado en contra de los allegados del gobernador tan abiertamente en otro periodo de su gobierno, o incluso sí el lapso de transición se condujera en términos “suaves”. El odio generalizado da razón al ataque sistemático desde todos los ángulos (incluso desde su interior)  al ilegitimo y autoritario gobierno saliente.

La lectura es muy clara, cuando el gobernador salió a manifestar que él no es un delincuente, está tratando de dar la respuesta a lo que la opinión pública ya ha calificado (el demos ya dio su veredicto), está peleando contra la misma sociedad que él dice representar, trata de ir a contracorriente (sólo en el discurso pero no en los hechos) de lo que se ha evidenciado durante cinco años.

Por todo esto, el gobernador viajero (que se dice “muy trabajador”), posiblemente no planee estar mucho tiempo en el estado, su seguridad está en riesgo, incluso su secretario de seguridad pública tiene una experiencia mínima en ese rubro.

El gobernador desde sus tiempos como carga-maletas de Félix debió haber empezado a buscar el significado de: “democracia”, “orden social”, “representación”, “rendición de cuentas”, “ciencia política”, etc. porque ser la cabeza de un poder constitucional sólo para crear beneficios privados es un despropósito.

Él utilizó la solemnidad “democrática” (elecciones, designaciones, eventos públicos) como un envoltorio de un sistema irrespetuoso de la voluntad social. Así que el nuevo gobierno deberá hacer que se muevan por primeras vez las ruedas de la democracia sustantiva en Quintana Roo para no volver a repetir estos mismos errores.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Jorge dice:

    Debe se encarcelado Borgue

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