Apreciación del libro: “La casa blanca. Historia de un compromiso incumplido o la venta del país.”

el

noroña

 

Esta lectura es un ejercicio complicado, es un libro-expresión que intenta capturar el todo, por lo que el título es algo engañoso. Siendo un libro breve, poco puedo considerar sobre cuantas hojas se dedica a cada temática, pero desde mi perspectiva esta obra me parece un arrebato; un movimiento en frenesí que el autor no podía estimar darle mejor sentido, ya que se trata de una “obra reacción”, a la medida exacta del quehacer social y político actual de la ciudadanía mexicana.

Poco conozco del autor, Fernández Noroña, sé que es un político sin cargo, ex diputado federal y lo que se le sume de antecedentes, y que hace poco tuvo una discusión “virtual” con el ex presidente Calderón (altercado cuyas particularidades no corresponde a este artículo, ver en: http://wp.me/pR1tP-2t).

En lo personal, las redes sociales dieron el espacio para una rendija de intercambio de conjeturas con el autor, a quien le argüí la falta de ideología en México, por tanto la falta de un proyecto político y la inexistencia de esa categoría caduca de “izquierda” (o derecha) en la política democrática del siglo XXI. Su respuesta fue negativa a mis afirmaciones y sugirió que leyera su libro.

No tardé en encontrar su libro, comprarlo y ahora dar mi opinión al respecto.

Las anécdotas e historias que describe el autor no son especialmente atrayentes, pero ahí debo reconocer que en lo personal yo estaba buscando las ideas, la teoría, la puesta en marcha de un plan convincente para abordar este siglo XXI como sociedad. Sin embargo, en la primera parte me encuentro con el cuerpo narrativo de los acontecimientos coyunturales mexicanos (no pocos) y cómo el autor se desenvolvió entre ellos.

Leyendo entre líneas, hay mucha información sobre la que se podría hacer una discusión conceptualmente rica, sin embargo, no se hace, se quedan impresiones, sentimientos viscerales, información reveladora en muchos casos, y en el centro de casi toda la extensión de la obra se encuentra Fernández Noroña como actor principal. Entonces también se convierte en un medio de difusión política o de egocentrismo, es ocioso meterse en esa discusión (sobre su pertinencia), así que quien tome un ejemplar de esta lectura entre sus manos, espere leer las peripecias, pensamientos anecdóticos e incluso hábitos personales del autor.

Lo que no estoy de acuerdo (y que retoman otras reseñas) es que se trate de un libro únicamente coyuntural, como menciono al principio es: “reaccionario” y no se trata de un cumulo de armamento teórico conceptual y pragmático  para el cambio social, sino que es una muestra del abuso autoritario del gobierno y un modelo rustico de lucha social. Es lejano tratar de comparar “La casa blanca…” con los cuadernos desde la cárcel de Antonio Gramsci. Este es un libro “reacción” a diferencia de un libro “acción”.

 

La ideología.

Noroña le da al clavo cuando menciona el fenómeno de la despolitización masiva, sin embargo la respuesta para superar esta problemática es insuficiente, la despolitización hace que la lucha social convierta en enemigos a nuestros hermanos, amigos y compañeros, es un virus silencioso. Y un movimiento “reaccionario” propuesto en la lectura poco podrá con una carga de habituación mental en la que el imaginario social mexicano se está estancando.

Únicamente como referencia tangencial puedo mencionar que la conceptualización de la “despolitización” es tratada por Luigi Ferrajoli magistralmente, y no solamente resuelve que sea una problemática social sino un instrumento de manipulación masiva utilizado por los regímenes totalitarios y que ahora está siendo utilizado por los gobiernos “democráticos”.

Retomando las ideas del libro, cuando se utiliza en reiteradas ocasiones la palabra “desgobierno” no se aclara el uso del mismo, puedo ser únicamente peyorativo; hacia la incompetencia de las autoridades federales. Sin embargo, también puede tomarse como la falta de poder político a merced de los hilos empresariales. Pero en definitiva, la misma palabra “gobierno” me parece despreciable a los principios ideológicos democráticos; no se debe “gobernar” a nadie, porque todos somos libres, y las autoridades deben ser únicamente servidores públicos. El poder político debe diluirse en mecanismos ciudadanos.

Especialmente encuentro inacabada la propuesta de quitar a Peña Nieto del poder como si la renovación social y política tenga el clímax en ese punto. Y es que el cambio de estafeta presidencial no genera un cambio sistémico en la política, es una salida falsa. Por supuesto que Peña Nieto no tiene merito alguno para estar en ese puesto, y debe ser removido inmediatamente, pero un proyecto para el país debe ser infinitamente más profundo que esa sola condición.

La lucha social no empieza ni termina con Peña Nieto, simplemente debe ser una aceptación universal su intrascendencia política, incompetencia y corrupción, además de ser juzgado por sus delitos.

¿Qué sigue después de eso? Noroña no da respuesta desde la autoridad sino desde la sociedad, y en mi perspectiva no es suficiente, pienso que es necesario empujar a la sociedad a que se sienta parte del instrumental político-administrativo, es necesario encontrar un plan de acción (y no sólo de reacción). Pero en esas páginas no hay más, es una píldora de pocas hojas en las que se establece un plan de levantamiento y no un plan de vida (en común).

En conclusión, no quiero restarle importancia al libro, es un buen esfuerzo por fomentar la cultura política, propone soluciones e informa sobre asuntos relevantes de la vida pública. Invito a leerlo, y que cada quien se haga una idea propia, porque el libro no es guía mágica para el cambio político; no existe eso y no es de esperarse. Y por más críticas que haga en estas pocas líneas eso no le quita la pertinencia propositiva; no hay nada más reconfortante hoy en día que poder escuchar formas y caminos para enmendar los grandes problemas del país.

Es más que recomendable la lectura, es zambullirse en los problemas políticos con una pincelada de clamor social. Personalmente me gustaría eliminar las múltiples justificaciones del autor, además de su protagonismo, pero esta es una pieza que invita a pensar, a pensar en el país y en cuáles son las formas de actuar ante las múltiples injusticias, atropellos, y excesos de la clase política.

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