La homosexualidad en la política mexicana.

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Dentro de los temas del país, el que desde mi perspectiva me parecía más ocioso es el de la homosexualidad en los políticos mexicanos. Han sido recurrentes las acusaciones públicas sobre las preferencias sexuales distintas de algunos políticos, se escucha de manera repetitiva sobre esta tendencia de algunas figuras políticas como un “secreto a voces”. No importando su nivel de mando, los señalamientos son tantos y son acompañados con anécdotas o confidencias un “amigo” o “pariente” cercano que facilita la información; es algo habitual.

Hace unos meses un taxista de Michoacán me platicaba con toda seguridad y de manera peyorativa sobre la homosexualidad de un gobernador, y aparte de la corrupción de toda la clase política me contó acerca de la investigación de Rafael Loret de Mola en la que revela que la homosexualidad ha sido parte central dentro de las más altas esferas políticas del país. Y me recomendó ver un video en youtube al respecto, con motivo de que encuentre la información rápidamente.

Por supuesto que vi el video que tiene el mismo título de este articulo (https://www.youtube.com/watch?v=dn41KM1q8-4), me dio una perspectiva un tanto diferente sobre la forma en que se hace la política partidista, pero no encontré argumentos sobre alguna prueba contundente de tales afirmaciones. Puede identificarse como amarillista semejante contenido, y aunque con seguridad Rafael Loret de Mola habrá dejado mayor evidencia en sus libros, no tengo la curiosidad suficiente para hacer una investigación más extensa. Además unas premisas sencillas pueden evidenciar ciertas consideraciones respecto al mencionado fenómeno.

Desde una lógica semejante a la del “hecho social” de Emile Durkheim (una comparación muy superficial), es que la homosexualidad es una condición que se presenta en todas las sociedades, es una constante, en todo el mundo, en todas las profesiones y en toda clase de círculos sociales siempre habrá personas homosexuales. Por supuesto que no se les puede tachar de parias o marginados, sobre todo en la actualidad son mayormente aceptados.

Entonces, si es una constante porcentual la cuota de homosexuales en cualquier ramo laboral ¿Por qué no hay homosexuales en la política? Y obviamente como es una constante social el hecho de que debe haber homosexuales en la política ¿Por qué no lo hacen público?

Podría culpar a la sociedad mexicana por ser discriminatoria -de eso no hay duda- y que los políticos tengan miedo de perder adeptos por aceptar su homosexualidad, pero de ahí se derivan diferentes problemáticas en las que sí se puede comprender una dinámica personal y social en la que la clase política gay se desempeña en detrimento de los ciudadanos.

Una persona homosexual solamente tiene preferencias sexuales diferentes, tengo amistades -hombres y mujeres- abiertamente gays y por supuesto que no tengo algún prejuicio sobre ellos, su comportamiento es de acuerdo a lo que ellos creen correcto.

El argumento central en contra de la homosexualidad en la política es la secrecía, porque un político homosexual es un político mentiroso, ya que no siguen su estilo de vida abiertamente, tienen que dar la cara como personas que no son, le mienten a los ciudadanos, a sus familias y a sí mismos. Es claramente la política de la simulación, como analogía de lo que mencionaba González Casanova en su libro “La democracia en México”  sobre la no existencia de un sistema de partidos en México -en la década de los sesenta- que sólo era una simulación, un puñado de partidos paleros y el PRI.

Y si los políticos homosexuales simulan su propio estilo de vida ¿Qué otra cosa no pueden simular? ¿Las cuentas públicas? ¿El tráfico de influencias? ¿Sobornos? Y no es poca cosa simular tener una esposa o esposo y una familia normal.

Pongamos el mundo al revés para que los heterosexuales entendamos el nivel de compromiso que deben tener para semejante engaño. Imagínese un mundo en el que la mayoría fuera gay y estaría mal ser heterosexual: usted mujer (heterosexual) que tenga que fingir como si tuviera una esposa, o usted hombre casarse con otro, tener su boda, establecer su familia entre ustedes. En lo personal me parece repugnante tan sólo pensar en fingir una relación de un día con una persona de mi mismo sexo, ahora imagínese fingir por toda la vida sólo para poder tener una carrera política.

A ese grado llegan, tienen que aguantar de por vida el asco de tener una pareja -que no les atrae sino- que les repugna con tal de estar en ese puesto de presidente municipal, regidor, diputado, gobernador, etc.

Esos son nuestros políticos mexicanos de closet, si fueran abiertamente homosexuales tendrían mi respeto, pero esconderse prueba que tienen el cinismo de mentir y engañar sin un gramo de culpa, es su modo de vida.

De este modo se sacan dos conclusiones, mientras no haya homosexuales declarados en la política como algo común, lo más probable es que quienes se les señale de ser gays lo más seguro es que lo sean. Y es que alguien tiene que serlo, y aunque traten de ocultar sus preferencias sexuales, no hay forma de enterrarlo por completo (de ahí los chismes e historias; alguien ventila la verdad).

La segunda conclusión es que los políticos homosexuales tienen tendencia al engaño. Y aunque los demás políticos en México han demostrado ser corruptos de forma sistémica, no se va a mejorar el sistema político apilando homosexuales de closet que por lo tanto son mentirosos a niveles tan personales que la corrupción es algo mínimo ante la farsa que llevan en sus vidas.

Los políticos que “salgan del closet” serán quienes les enseñen de principios al sistema político, el cual esta tan podrido y enterrado que ni siquiera puede aceptar la homosexualidad en pleno siglo XXI.

No es ocioso hablar de los homosexuales en la política, existen y tienen cargos públicos importantes. Se esconden, niegan toda clase de acusaciones, pero nos siguen mintiendo, no porque sean gays, sino porque es lo habitual en la política mexicana. En ese grado de corrupción funciona el sistema político mexicano.

Al menos, cuando la homosexualidad sea abierta en la política podremos decir que habrá un nivel menor de cinismo y descomposición en la política.

 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Y los puede haber ocasionales, para alcanzar un puesto….

    Me gusta

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