Gobernadores, cinismo e impunidad; la normalidad del sistema represor.

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Javier Duarte, Manuel Velazco, Eruviel Ávila, Rafael Moreno Valle, y los demás infames políticos que gobiernan sus respectivos estados, han tenido un desempeño similar, algunos con más sobresaltos que otros. Durante los últimos años, los escándalos acerca de los abusos por parte de las autoridades gubernamentales van cambiando de escenario entre un estado y otro, pero nunca se detienen. Simplemente no hay signos de que las noticias sobre las aberraciones políticas estatales dejen de dar vueltas al país, desde Quintana Roo hasta Baja California, la dinámica de corrupción, represión e impunidad es la constante.

Aunque estemos consientes de este problema, no deja de ser sorprendente cómo es posible que los gobernadores tengan perfiles tan parecidos, las mismas expresiones de cinismo ante la pobreza e injusticia, los mismos desfalcos del erario público, las mismas represiones ya sea contra maestros, jubilados o alguna otra marcha ciudadana. Parecen sacados del mismo molde.

¿Dónde quedan las esperanzas al momento de la votación? Un mal gobernante es la regla no la excepción, no hay manera de que el mismo sistema político que sufrimos actualmente nos dé mejores gobiernos ¿Cuándo hacer lo mismo puede generar resultados diferentes?

El sistema está diseñado para que los candidatos a gobernadores sean portadores de la corrupción, son seleccionados por los partidos con mucha precisión. Han sabido crear una carrera política en base al servilismo político, escalan posiciones mientras sean cómplices de sus jefes y por lo tanto cuando llegan al poder son “tapaderas” de los rastros de corrupción, mientras roban y despilfarran por su cuenta (y van posicionando o pactando con sus posibles sucesores).

Cuando hay tantos gobernadores cortados con la misma tijera; se trata de un fenómeno perturbador. Es un esquema sistémico, una condición tan grave que a veces cuesta darle la dimensión adecuada.

Desde la academia Gibson, Behren, Gervasoni y diferentes politólogos dan por un hecho el llamado “autoritarismo subnacional” en México, es decir, la democracia en México todavía es un sueño, entonces ¿Por qué en los discursos del gobierno mexicano siempre se presume de la democracia? Y ¿Por qué en el extranjero es aceptado este gobierno como legitimo si está lejos de serlo?

Mi teoría es que si lo mexicanos están seguros de que somos democráticos, por tanto también piensan que la democracia no funciona, entonces se encuentran desarmadas; no hay manera de exigir un cambio de régimen ¿Qué puede pedir el mexicano?

Y es así como en los estudios del Latinobarómetro México es el país que menos confía en la democracia. En cambio, en Venezuela la democracia es lo que piden sus ciudadanos por encima de cualquier acto de injusticia particular.

De este modo en Venezuela tienen una clara agenda en la cual se pide el cambio de régimen, mientras en México ni siquiera es de conocimiento público que no se vive en democracia.

México desarticulado.

Cuando pasan las noticias de abusos de autoridades de un estado u otro, los reflectores cambian de escenario pero el problema es el mismo. Y no hay una propuesta ciudadana para el cambio de régimen.

Hay activistas bien intencionados que tienen una proyección muy importante en las redes sociales y en medios de comunicación tradicionales, pero que no enfocan la lucha por la creación de un nuevo sistema político funcional y realista.

Como ejemplo, hay opiniones generalizadas sobre la necesidad de eliminar a los partidos políticos, pero no hay evidencia empírica de una democracia funcional sin un sistema de partidos.

Se necesita un proyecto ciudadano realista, que le dé una vuelta de tuerca al régimen político, pero ¿Quién está haciendo esto? estoy seguro que yo firmaría la petición de hacer un sistema de gobierno parlamentario, o de que se renovaran los partidos políticos (como es posible que el PRI siga siendo el único partido que puede usar los colores de la bandera, parece de poca importancia a primera vista, pero sigue siendo psicológicamente fuerte siendo México un país en el que se le invirtió tanto a la cultura nacionalista).

Obviamente, un proyecto de nuevo sistema político debe tener muchos más cambios. Y frustraciones aparte, esta es una carta abierta para quien este haciendo un proyecto ciudadano de renovación del sistema político y me incluya, o en su caso para quienes tengan una idea y quieran empezar un proyecto conmigo.

Saludos.

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