Reflexiones sobre el libro: “De Tlatelolco a Ayotzinapa, las violencias del Estado” de Sergio Aguayo.

AYOTZINAPATLATELOLCO

Una nación entera se avergüenza

Es león que se agazapa

Para saltar

Octavio Paz

 

Sergio Aguayo describe que las represiones de Tlatelolco y Ayotzinapa originaron movimientos que escapan a la simple explicación de las atrocidades hechas por el gobierno. Ambos son movimientos de conciencia, de auto reflexión política y de reflexión social, de mirar a las personas que están detrás de las instituciones y saberlas criminales, cómplices. Es la revelación de algo siempre sospechado pero nunca aceptado en esa dimensión.

Este libro se sabe incapaz de envolver todo el engranaje de la dinámica que comenzó en el 68, por lo tanto, se evocan los hilos y piezas clave. Pero así como los propios sucesos escapan a sí mismos de la descripción literal, ahora estos se han convertido en movimientos ininterrumpidos y, además, se han vuelto claros esqueletos del imaginario social mexicano (y hasta del extranjero).

El nacionalismo ya no es una franquicia del gobierno, ahora el nacionalismo es del mexicano golpeado y humillado por el poder político, somos consecuencia intelectual del autoritarismo, así se ha creado la identidad mexicana de finales del siglo XX y principios de siglo XXI.  Y es un acierto del autor ya que nos comparte la historia, en buena medida, desde su perspectiva personal, aclara con fechas y detalles la masacre de Tlatelolco y nos da pistas de lo que significa el movimiento de resistencia actual.

Los escépticos de estos movimientos, en su mayoría atrincherados en la descalificación, asemejan la  vieja lógica de Nietzsche en contra de la forma que en se propagó el cristianismo; quien con gran habilidad planteaba que los mártires no tuvieron valor “productivo” para la sociedad, sino que simplemente se dejaron torturar y ejecutar. Premisa falsa que desvirtúa todo gramo de humanidad en el proceso social; nos asemeja a simples maquinas.

En conclusión, este libro representa la cara de la nueva historia nacional, no se engrándese a un par de héroes, se hace visible el cimiento actual de cooperación, unión y espíritu social.

Quedan muchas dudas en el aire, la sola mención del Estado como el culpable ¿nos hace a todos los ciudadanos cómplices de la brutalidad y violencia?, igual sería mucho pedir que se incluyera información detallada sobre Ayotzinapa. Pero fuera de eso, es un libro para los mexicanos, para mostrárselo a nuestros hijos y explicarles las consecuencias de tener un gobierno autoritario.

Lamentablemente yo adquirí este libro en formato electrónico sin saber la cantidad de imágenes de documentos originales que hay en sus páginas; lo cual lo hace un libro-objeto, un artículo de colección y admiración, que obviamente está estructurado  con la pluma profesional, creativa y con algunas voces casi poéticas de Sergio Aguayo.

 

En respuesta a la interrogante del autor: ¿Qué podemos hacer?

 

Aguayo ya tuvo su papel, nos da explicaciones no pedidas sobre “en donde estuvo” y “qué hizo”, siendo parte del movimiento estudiantil de la época. Ya abonó de su parte,  y sin embargo sigue siendo una voz íntegra y de resistencia.

Los demás…

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